lunes, 21 de junio de 2010

EL REGALO

Hoy quiero mirar hacia atrás y recordar un momento mágico y precioso. Nunca soy partícipe a la hora de escribir el exponer mis sentimientos y sensaciones de cara “a la galería”, pero en esta ocasión creo que aquel momento tan divino y hermoso lo merecen.

En una de mis sesiones prometí a mi sumisa el complacerla al finalizar la sesión con un bonito regalo (no sé de todos modos el por qué lo dije así…pues siempre lo hago) por lo que mi fiel y hermosa sumisa al oír aquello no hizo más que asentir y comenzar la sesión de esa manera la cual sabe y desea su señor.
Colocada y preparada para cada imposición, su mirada iba cambiando cual si su mente fuese quien se apoderaba de su cuerpo; segundo a segundo, minuto a minuto. Su ternura y pasión se entremezclaban junto a mis latidos y mi voz logrando así, el que nuestros cuerpos se unieran en UNO, que al fin y al cabo bien sabe que es eso lo que desea su señor, día a día, a cada momento y cada instante…o incluso a cada llamada en la que requiero de sus servicios si no estoy cerca, y siempre ahí está ella firme y fiel ofreciendo en aquella frase (la cual ella y yo sólo sabemos) su entrega verdadera.

Comenzada la sesión sus latidos y gemidos iban apoderándose de su alma, en un momento creí verla dormida, aturdida, con la mirada perdida cual si su cuerpo hubiese alcanzado el nirvana; lento pero firme me acerqué hacia ella enjuagando sus labios, acariciando su rostro lentamente hasta lograr ver, que sus ojos me transmitían tranquilidad recibiendo de su parte esa “señal” por la que todo podía y debía continuar sin paliativos y sin ninguna objeción por ambas partes.
Presa de mis peticiones, así como de las continuas humillaciones verbales, azotes etc…su mirada volvía a escaparse entre gemidos, sus marcas comenzaban a ensalzar tan bello y puro acontecimiento, si inclinada cabeza cansada pero firme me decía “Soy suya mi Señor, deséeme, humílleme, haga de mí sólo aquello que usted desee, yo no soy nada, sólo soy suya”.

Recibiendo de mi parte ese cubo de agua helada que bañó todo su cuerpo, la sesión daba su fin, de nuevo su mirada despertó, esperando ansiosamente ese regalo el cual le había prometido. Noté su sexo húmedo como resultado de tan divino momento. Su rostro pasó en brevísimo instante del dolor al gozo, desatada y nuevamente inclinada de rodillas a mis pies adoptó como sólo ella sabe que deseo posición slavelips (obediencia) para recibir ese regalo el cual yole había transmitido al comenzar. Cansada pero fuerte, y a la espera de tan bello acontecimiento, sus lágrimas (ésta vez de alegría y emoción…) recibieron ese ansiado regalo de mi parte, el cual sin ningún tipo de remordimiento aceptó nuevamente.
La simpleza de su alma, la ternura de su entrega y la pasión que por su Amo le hacen sentirse y ser feliz, hacen más fuerte y más hermosa LA VERDADERA ENTREGA y fidelidad de una enorme sumisa fiel y entregada a un regalo tan simple como el de aquella ocasión, pues en aquella ocasión ese regalo fue….UNA CARICIA.

2 comentarios:

  1. Recordando ese día mi Señor aún se me eriza la piel, su regalo fue el mejor que recibí, sentir de su mano esa Caricia,
    Gracias por dejarme ser parte de Usted.

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  2. Ya no me produces ni eso.... menos mal que ya no soy suya

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